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Discurso de S.E. Embajador de los Estados Unidos R. Niels Marquardt
CELEBRACIÓN DEL
DOSCIENTOS TRIGÉSIMO ANIVERSARIO DEL DÍA DE LA INDEPENDENCIA
- 4 DE JULIO DE 1776-
Excelencias, Ministros, Embajadores, Queridos Compatriotas Americanos, Damas y Caballeros,
De parte mía y de parte de todo mi equipo aquí en Malabo, quisiera darles la bienvenida a esta celebración del doscientos trigésimo aniversario de la independencia de los Estados Unidos de América. Muchas gracias a todos por haber venido; esperamos que se divierten.
La firma de los padres fundadores de la Declaración de Independencia, la cual ha creado en 1776 los Estados Unidos – independiente y democrático – sigue siendo un momento importante y una inspiración importante para muchas personas sea lo que sea su nacionalidad.
Nosotros los americanos hemos tenido en efecto una existencia bendita, aunque también es verdad que nos han llamado a menudo para defender la democracia no sólo dentro pero también fuera del país.
A medida que celebramos los valores subyacentes de la democracia, la independencia y el respeto para el individuo y sus derechos aquí en el pacífico Malabo, también debemos reconocer a nuestros compatriotas en Iraq y en Afganistán y otros rincones remotos de esta Tierra donde les han solicitado de nuevo, a través de nuestro sistema democrático, avanzar y defender la democracia y la libertad de otros.
Ya van casi dos años que vine por primera vez a Guinea Ecuatorial, y me parece natural en este momento evaluar el progreso y los desafíos continuos.
Una segunda razón para esta evaluación es la excepcional buena noticia de que Guinea Ecuatorial pronto tendrá un Embajador Americano residente. Ayer, la Casa Blanca anunció el nombramiento de mi amigo y colega el Embajador Donald C. Johnson en calidad de mi sucesor residente en Malabo. Al ratificar el nombramiento el Senado, el Embajador Johnson llegará a Malabo dentro de unos meses para hacerse cargo de esta misión diplomática en expansión rápida.
De haber apoyado firmemente la asignación de un Embajador residente desde que yo llegué aquí, y a pesar de una tristeza entendible de mi parte por dejar un lugar y un pueblo que he llegado a apreciar profundamente, felicito al pueblo y al gobierno de Guinea Ecuatorial. Tengo planeado volver a finales de septiembre para despedirme formalmente y para asegurarme de que todos los preparativos hayan sido completados para la llegada de mi sucesor.
La Embajada que el Embajador Johnson va a heredar se parecerá muy poco a la que me dio la bienvenida en 2004.
Mi Diputada Sarah Morrison, quien ha hecho un excelente trabajo desde el día en que llegó en 2004, ahora recibe la asistencia competente de nuestra nueva vice-cónsul, Maureen McGovern.
Ya hace bastante que estamos en estas instalaciones para que la arquitectura paisajística se arraigue, hasta haber convertido los dormitorios, inclusive los baños, en oficinas y para que la gente de Malabo sepa dónde estamos.
Ahora tenemos las capacidades de comunicación adecuadas, después de ser denominados “Embajada Yahoo” durante los primeros años de nuestra presencia renovada aquí.
Recientemente hemos doblado la cantidad de personal americano y del personal contratado en Guinea Ecuatorial, y calculo que para la próxima celebración del Cuatro de Julio, nuestra presencia se habrá duplicado una vez más.
Quizá aun más importante para los americanos residentes y nuestros amigos ecuato-guineanos: el personal ampliado y las comunicaciones adecuadas nos permiten ahora ofrecer servicios consulares claves en Malabo incluidos visados para los residentes que desean visitar los Estados Unidos.
Todos estos pasos representan los compromisos que hice al llegar, los cuales estoy orgulloso de haber realizado antes de mi partida. Aprovecho esta oportunidad para decir gracias a muchos colegas aquí, en Washington y en Yaoundé quienes trabajaron de forma asidua para que esto sucediera.
En lo que concierne al aspecto político de nuestra relación con Guinea Ecuatorial, también ha habido importantes progresos.
Tras el Decreto Presidencial firmado el 4 de julio pasado, que creó un Fondo de Desarrollo Social para beneficiar al pueblo de Guinea Ecuatorial, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional enviará el primer consejero técnico hacia fines de verano. La tarea será trabajar con el gobierno para respaldar una nueva organización que agilizará la inversión muy necesitada de los fondos del gobierno ecuato-guineano en la salud, la educación, la promoción de la mujer y la sanidad. Pensamos hacer esto en colaboración estrecha con todos los otros agentes de desarrollo activos en el país, y anticipamos poder aprender de sus experiencias.
También nos alegramos de que el gobierno haya firmado y esté implementando un acuerdo para traer una experimentada empresa privada americana para formar junto con el Comité Internacional de la Cruz Roja como su socio la policía y los militares en asuntos administrativos y de derechos humanos. Las discusiones sobre esta formación han durado una década entera hasta dar los frutos antes de que se firmara ese acuerdo hace dos meses.
También notamos con gran satisfacción el acuerdo, firmado en marzo, entre el gobierno de Guinea Ecuatorial y una de las principales organizaciones de preservación medioambiental, Conservation International, para aumentar la proporción de 17 a 37 por ciento del territorio ecuato-guineano bajo protección. Una vez implementado, este acuerdo habrá transformado la Guinea Ecuatorial en la nación más protegida en Africa en términos de porcentaje.
También hemos recibido fondos para traer otra misión aquí de una de las organizaciones para la promoción de la democracia más respetadas para aconsejar al Gobierno con respecto a la mejora del proceso electoral en 2008 y después.
Me complace a la vez ver que la Cámara de Comercio Americana en Guinea Ecuatorial, fundada el año pasado con nuestro apoyo y nuestro aliento, ha contribuido significativamente a asuntos como el fomento de la transparencia y la mejora del clima de inversión. Creo que la Cámara resultará ser un catalizador significativo para más progreso.
Permítanme a la vez expresar el orgullo directo americano en cuanto al papel que las empresas americanas juegan en la economía en rápida expansión de este país. Como sabemos todos, las empresas americanas están desarrollando los recursos de hidrocarburos de este país en colaboración estrecha con sus socios locales GEPetrol y SONAGAS. En este proceso, están involucrando a docenas de subcontratas locales y extranjeras y creando miles de puestos de trabajo de calidad para los ciudadanos de este país, transfiriendo tecnología, siendo ciudadanos corporativos responsables y apoyando el proceso de cambio social y económico aquí.
Con cada visita veo enormes progresos en Punta Europa al crear la primera planta de gas natural líquido, la cual permitirá la plena valorización de las reservas extensas naturales de gas de Guinea Ecuatorial. Puesto que esta planta utilizará no sólo el gas sino también productos de países vecinos, veo que esta instalación tendrá significación política al realzar la estabilidad en el Golfo de Guinea. Yo felicito a todos los que están involucrados en el desarrollo de este proyecto histórico.
Algunos dicen simplificadamente que la razón por la cual hemos vuelto a Guinea Ecuatorial es “a causa del petróleo (y el gas).” Evidentemente es cierto que nuestro gobierno respalda a los americanos quienes trabajan e invierten en el extranjero, y que esta Embajada continuará jugando ese papel de forma vigorosa.
Pero un entendimiento tan estrecho del porqué estamos aquí representaría, especialmente este Cuatro de Julio, un malentendido grave en cuanto a quiénes somos los americanos y qué es lo que nos motiva. De hecho, el papel enérgico de los Estados Unidos en la economía de Guinea Ecuatorial nos da una responsabilidad especial para hacer aquí lo que hemos hecho desde años por el mundo y hacer lo que nosotros creemos que la gente – especialmente la gente necesitada – espera de nosotros en el mundo hoy.
Creemos que la luz de la democracia, de la libertad y del respeto para los derechos humanos que lucía brillantemente desde la linterna de Paul Revere en Boston en 1775 continúa resplandeciendo con la misma intensidad hoy como en aquel entonces.
A medida que este país emprende el desafío continuo de repartir su recién-descubierta riqueza de manera transparente a todas las personas de esta Tierra, creemos que nuestros valores y nuestra experiencia pueden servir como una guía valiosa. Creemos que debemos mantenernos firmes al lado del pueblo de Guinea Ecuatorial como socios en este proceso.
Creemos que podemos dirigirnos más eficazmente a los desafíos continuos del sistema democrático emergente aquí siendo comprometidos que no siéndolo.
Creemos que nuestro papel histórico como campeones de los derechos humanos en todas partes ayudará a acelerar la mejora en derechos humanos aquí.
También creemos que los mentados “valores americanos” – tales como los derechos a la vida, a la libertad, a la busca de la felicidad, sus expectativas de derechos básicos como las libertades de reunión y de expresión, su deseo de ver sus derechos fundamentales respetados, su deseo vehemente de elecciones libres y justas y sus exigencias para un gobierno que adhiere tanto a la rendición de cuentas como la transparencia – de hecho son valores universales a los cuales aspiran todos los pueblos de esta Tierra.
Aquí en Guinea Ecuatorial como en otras partes del planeta, nuestros amigos y nuestros socios deben esperar de nosotros un compromiso con pasión para vigilar que estos derechos universales sean respetados y que ganen su lugar justo en la vida cotidiana del pueblo.
Excelencias, Damas y Caballeros, es por eso por lo que estamos aquí y es por eso por lo que hemos vuelto.
Permítanme terminar al expresar las gracias a todos quienes nos han ayudado en este proceso largo de volver a un país – y a un pueblo – que jamás debimos haber dejado.
Muchas gracias por su atención.